lunes, 25 de abril de 2016

Tarta fría de Chocolate Blanco

Gracias a Miguel por la estupenda foto con su móvil nuevo
Lo prometido es deuda y aquí os traigo la versión de chocolate blanco de la tarta fácil de chocolate. 
No necesita horno y apenas unos minutos para prepararla. Con unos cuantos ingredientes básicos prepararéis un dulce delicioso que dejará boquiabierto hasta al más exigente de vuestros invitados. 
Yo, siendo sincero, prefiero la tarta de chocolate negro, pero sin duda ésta queda realmente diferente. 
Receta compartida para que aquellos que la degustaron (comida de miércoles santo 2016 en el Casino de la Plaza) puedan hacerla en casa, ya que me pidieron la receta, pues aquí está. Ya me contaréis!! 
El toque vintage de la muñequita de Peggy Sue's es lo más... jejeje publicidad subliminal?!?!

 Ingredientes
150 g de galletas Oreo
40 g de Mantequilla
1 L de leche entera (nata líquida o bebida vegetal)
400 g de chocolate blanco para postres (de fundir)
2 sobre de preparado para cuajada
2 cuharaditas de esencia de vainilla (opcional)
200 g de leche condensada
Cacao en polvo al gusto (para decorar la superficie)

Elaboración

Ponemos las galletas en el vaso de la batidora, o mejor en el complemento picador de la batidora si lo tenéis, y triturais las galletas oreo hata que queden casi en polvo, hacerlo poco a poco si recalentar la máquina. Después ponemos la mantequilla en pomada y la mezclamos bien con las galletas trituradas hasta que sea homogénea la mezcla, ésta nos va a servir de base de nuestra tarta.  Sacamos la mezcla sobre un molde desmontable (22-24-26 cm) al que le podemos poner un papel de horno en el fondo, recortándolo a medida, para facilitar el emplatado y el corte de la tarta, también así la limpieza del molde. Repartimos bien la mezcla en la base del molde con ayuda del dorso de una cuchara sopera y las yemas de los dedos, lo metemos al congelador para que endurezca mientras continuamos preparando la tarta.

Mientras hacemos lo anterior pondremos en un cazo amplio la mitad de la leche y la esencia de vainilla al fuego hasta que hierva, por otro lado en un bol pondremos el otro medio litro de leche y en el desleímos, deshacemos, el contenido de los dos sobres de cuajada con ayuda de un tenedor o varillas. Cuando la leche del cazo eche a hervir añadimos la leche con la cuajada y el chocolate partido en onzas y lo dejamos al fuego removiendo con las varillas o espátula de madera hasta que el chocolate se deshaga y la mezcla comience a hervir, en cuanto comience a hervir ponemos la leche condensada y dejamos que vuelva a hervir y lo retiramos.

dejamos atemperar un poco la mezcla antes de echarla sobre la base de galletas (unos 10 ó 20 minutos), si queréis podéis cambiar la mezcla al bol que usamos anteriormente para que enfríe mejor. Pasado este tiempo sacamos el molde con la base de galletas del congelador y con ayuda del dorso de un cucharón, que colocamos sobre el chorro de la mezcla y para que no nos rompa el fondo de galleta, echamos toda la mezcla de chocolate, muy poco a poco, sobre el molde.  Dejamos de nuevo una media hora para que se enfríe un poco y después la tapamos con papel film transparente para que no nos tome sabores u olores de la nevera o que no le caiga nada encima. Dejamos reposar al menos unas 6 ó 8 horas, mejor de un día para otro.

Después de desmoldar y emplatar en una bonita fuente o pie  para tartas, la espolvoreamos al gusto con cacao en polvo por toda la superficie, como en un tiramisú, con ayuda de un colador. También podemos ayudarnos del papel de horno que nos sobró del recorte del círculo para la base, éste se lo ponemos como un babatel alrededor de la tarta y así no quedarán restos de cacao en la fuente de servir. Mejor si esto lo hacemos justo antes de servir. Lista para hincarle el diente, la cuchara o la cucharilla... no me digáis que no es fácil, fácilmente facilísima?!?! 


En Thermomix (mucho más fácil)
Ponemos las galletas en el vaso y programamos 5 segundos a velocidad 10. Añadimos la Mantequilla a temperatura ambiente, o le damos un toque de microondas a temperatura de descongelar hasta que veamos que se queda como una pomada. Programamos 5 segundos a velocidad 5. 

Sacamos la mezcla sobre un molde desmontable (22-24-26 cm) al que le podemos poner un papel de horno en el fondo, recortándolo a medida, para facilitar el emplatado y el corte de la tarta, también así la limpieza del molde. Repartimos bien la mezcla en la base del molde con ayuda del dorso de una cuchara sopera y las yemas de los dedos, lo metemos al congelador para que endurezca mientras continuamos preparando la tarta.

Limpiamos el vaso y añadimos medio litro de leche, a temperatura ambiente, y el contenido de los dos sobre de cuajada, mezclamos 20 segundos a velocidad 5, retiramos a un bol y reservamos. Añadimos en el vaso el resto de la leche y la esencia de vainilla, programamos 7 minutos, 90ºC, velocidad 3. 

Después añadimos la mezcla de la leche con la cuajada que teníamos reservada, el chocolate partido en jícaras u onzas por el bocal y la leche condensada, y programamos  7 minutos, 90º, velocidad 5, sujetando el cubilete al principio hasta que el chocolate se haya diluido y deje de hacer ruido. Retiramos el vaso de la máquina y dejamos atemperar un poco la mezcla antes de echarla sobre la base de galletas (unos 10 minutos), si queréis podéis cambiar la mezcla al bol que usamos anteriormente para que enfríe mejor.

Pasado este tiempo sacamos el molde con la base de galletas del congelador y con ayuda de la espátula, que colocamos sobre el fondo para ir parando el chorro de la mezcla y que no nos rompa el fondo de galleta, echamos toda la mezcla de chocolate, muy poco a poco, sobre el molde.  Dejamos de nuevo unos 30 minutos que se enfríe un poco y la tapamos con papel film transparente para que no nos tome sabores u olores de la nevera o que no le caiga nada encima. Dejamos reposar al menos unas 6 ó 8 horas, mejor de un día para otro.

Después de desmoldar y emplatar en una bonita fuente o pie  para tartas, la espolvoreamos al gusto con cacao en polvo por toda la superficie, como en un tiramisú, con ayuda de un colador. Mejor si esto lo hacemos justo antes de servir. Lista para hincarle el diente, la cuchara o la cucharilla... no me digáis que no es fácil, fácilmente facilísima?!?! 

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